Las dificultades del desarrollo educativo mexicano no le son restrictivas: desalfabetización o semialfabetismo (incluído el “alfabetismo numérico”); insuficiencias económicas, infraestructurales, institucionales; asimetrías múltiples (poder adquisitivo, almientación y salud, valoraciones psicosociales preventivas y orientativas y diferencias en las estrucuras cognitivas, desorientación socioprofesional, matriculas saturadas y estudios de carreras no deseadas, resago educativo, usos y acceso a las TICs, redes sociales y fuentes de información, escenarios culturales y acceso al conocimiento, adicciones y problemáticas psiquiátricosociales en salud mental, educación financiera e ingreso al ámbito laboral, entre algunas); privatización educativa y escolarización desinstitucionalizada (vídeos, plataformas digitales, sitios web no autorizados, entre otos); ante todo puede hablarse de la nula construcción de criterios de sensiblización, adquisición, promoción, estabilización y formación consciente del individuo y la sociedad. Todo esto es consecuencia de los escenarios sociales múltiples de la realidad nacional.
Un factor clave en el proceso educativo superior es el del resago educativo en niveles diferenciales: mala o nula formación en lenguas extranjeras (incluído el inglés), deficiencia de los programas de adqusición del lenguaje y las lenguas nativas (polidialectismo español y segmentación altermórfica lingüística); saturación de estímulos del mundo del entretenimiento (TV, redes sociales, música, cine, en global lo que toca a la producción mass mediática no siempre con contenidos apropiados para el proceso formativo); hiperpostmodernización antagónica (división micro social muchas veces en pugna por espacios públicos o privados en confrontación antiautoritaria que se convierte al ganar un espacio en coto de poder); desdemocratización del conocimiento bajo el modelo del principio de autoridad; desconocimiento de las funciones sociales institucionales educativas (no sólo educativas, en general); desvinculación entre academia y realidad social (despolitización de contenidos y prácticas sociales o aprovechamiento de movilizaciones sociales academizadas con fines políticos revocados con el triunfo academicista); recurso a modas y tendencias aglutinantes acríticamente; reiteración de contenidos; miedo o nulo contacto con formas teoréticas de la creación académica; monodisciplina versus multidisciplina, pugna intragremial humanista; dogmatismo y censura; deserción académica; por enlistar unos cuantos fenómenos.
Aunque pueda parecer operante, el sitema educativo mexicano es disfuncional, como la institución familiar mexicana, la institución matrimonial (independientemente de la religión en la que se establezca o si es únicamente civil), la institución política, la institución económica y en sí la sociedad mexicana. Las formas en las que el disfuncionamiento nacional mexicano están presentes son múltiples y requiere observar distintas variables. Pero, de lo que se trata en este libro, es de señalar testimonios en una doble dirección: como revista (revisión) de temas, tópicos y problemas bajo un ángulo humanista (más que monodisciplinar histórico) y dentro del decurso de un proceso de formación-investigación desarrollado entre 2008 y 2023 en la indagatoria del personaje ilustrado aragonés Ignacio de Luzán.
La variedad temática estuvo en función de la currícula de la licenciatura en historia ofrecida por la Universidad Veracruzana bajo el modelo educativo integral y flexible (MEIF) tan cuestionado y, al mismo tiempo, tan mal entendido.
Si en distintos insitutos y centros educativos de posgrado mexicano se ha implementado el modelo universitario alemán o español (de seminarios), el MEIF responde en otro sentido a un modelo de raigambre francesa, por módulos, más de acuerdo, por ejemplo, al sistema que implementa la Universidad Autónoma Metropolitana, donde es crucial y definitivo el necesario criterio del alumno en la construcción de su propio proceso formativo. El problema de fondo va mucho más allá de coptación de plazas por aviadores o personas no necesariamente optimamente preparadas para su cargo, clientelismo a autoridades o “vacas sagradas” académicas, corrupción institucional junto a violencia psicológica (incluyendo el plagio de trabajos originales de jóvenes aprendices por los grandes maestros), desapreciación de las capacidades de los alumnos, es decir, dogma y autoritarismo.
En esa medida, los trabajos aquí presentados responden igualmente a un proceso personal de resago educativo siempre que al haber egresado del bachillerato en el año 2000 hubo un primer intento universitario trunco (antropología social en la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa) y otro más adelante (Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Veracruzana). Con estos antecedentes haber desarrollado habilidades (lectura crítica, análisis cultural, lingüístico y literario y creación textual artística y académica, aprendizaje de usos de citación, procesos de documentación e investigación guiados y autodidactas, entre otros), tener un ingreso al mundo laboral académico (como asistente de investigación y como residente en una estancia de investigación), además de conseguir una serie de productos en el work in progress formativo-investigativo de Luzán (artículos en coaturoía y tesis de licenciatura en historia) dieron un soporte sólido y contundente a la hora de ingresar al posgrado, desarrollado entre 2017 y 2023.
Todos estos trabajos fueron propuetas personales que buscaron fomentar la investigación, la escritura, la lectura crítica, el desarrollo de técnicas de investigación básicas para el humanista: análisis, decripción, interpretación, explicación, uso de fuentes, búsquedas documentales, reflexión, discusión, conocimientos disciplinares básicos, por nombrar algunas. Sin duda, más que una firme o contundente efigie de innovación académica o cultural o de una visión sui generis o auténticamente replicable, los trabajos aquí anteriormente constituidos buscan mostrar la hazaña que todo estudiante de humanidades vive en su vida: entregar un ensayo escrito por sí mismo.
Hoy con la Inteligencia Artificial parece que ese hecho obligado está a punto de desaparecer, no sólo por los motivos enlistados al inicio de estas conclusiones, sino porque parece que ya no hay permisos para ser transgresor, hablar lo que no se habla, decir lo que no se dice, estar donde no se puede estar, hacer lo que no se puede hacer. Porque cada vez es más honda la brecha entre autoridades y subordinados, cada vez es más cruel y por eso ahora parece que la Inteligencia Artificial puede callarnos para siempre. Quienes tenemos que ser inteligentes (y emotivos, humanos, cálidos, sensatos, prudentes, con criterio y consciencia) somos nosotros, no las máquinas.
Pero la realidad es en cambio desoladora. Por eso este libro no carece de lo imperfecto, como fueron imperfectos Prometeo y el Tlacuache al robar el fuego a los dioses, pero que sobrevivieron para ser castigados o terminar extintos según sea el caso.
Finalmente, este libro, neceasrio o no, no es un mero culto a la personalidad o un simple ejercicio de marketing. En cambio, representa un testimonio de lo que en unos años será una impronta para la arqueología cibernética y la IA: que los humanos simplemente sepamos leer y escribir. Las universidades no quieren humanistas ni conocimientos, quieren graduados. Leer y escribir parecen arcaícos tesoros en un mundo deshumanizado. Hablar es fácil, leer parece hoy algo inentendible, escribir, algo tan único como un hobbie. No obstante, ¿no es la aventura de aprender de todas las formas posibles la que nos debería guiar en un retorno de la inhumanidad a la humanidad misma de una de las primeras virtualidades, leer y escribir? Como nos dijo hace años Baudrillard, estamos después de la orgía, pero añadiría, estamos en el pathos de lo enfermo, lo entrópico, lo heteroestático. Por eso, cuando Sloterdikj nos decía que estamos en el mismo barco, no se trata de una apuesta, sino de una urgente necesidad de ser, no de fingir ser, no de ficcionalizarnos, sino de vivirnos en nuestras alteridades.





No responses yet