ROMULAIZER PARDO ID WEB 2.0 DE RÓMULO PARDO URÍAS

EN VÍAS DE UN PERFIL CIENTÍFICO-HUMANISTA, ARTÍSTICO-CULTURAL
Y LECTOGRAMÁTICO. CIUDADANO MEXICANO GLOBAL 2.0

escolaridades internéticas- modernidades autohistóricas discute Rómulo Pardo Urías- Romulaizer Pardo o Rómulo Pardo Urías ID web digital 2.0

Entre 2015, momento de los primeros ensayos en este libro, y 2019, en los ensayos de la última sección, es posible identificar procesos de lectura, cambios de ópticas de análisis, procesos documentales en distintas medidas (particularmente de fuentes secundarias y primarias). El paso que va del conocimiento inicial en el transcurso de un proceso de investigación de licenciatura hacia el momento de posgrado, con el interín de los trabajos en coautoría, representan las formas y condiciones positivas de saberes, disciplinas, modelos interpretativos, problemáticas, conjuntos ideológicos y del pensamiento, entre otros, para dar luz a la lectura en clave mexicana de Ignacio de Luzán.

Los cambios disciplinares son importantes cuando en el inicio se planteó un acercamiento desde la historia intelectual y cultural, conjuntada con aspectos de hermenéutica de Riœur. El proceso de trabajo con el profesor Rogelio de la Mora marcó una colaboración muchas veces sujeta a diálogo y crítica, correcciones y modificaciones, cambios argumentales y analíticos, frente a la capacidad adquirida de obtener fuentes primarias, pero con un corto bagaje historiográfico y académico, al menos tocante a dar fisonomía a los temas colindantes y subyacentes al problema y objeto de estudio en estos ensayos.

El cambio durante la fase escolarizada de posgrado, entre octubre de 2017 y marzo de 2019, permitió realizar otro tipo de acercamientos al objeto y problema de estudio, derivando en modificaciones sustanciales que conjuntaron la dimensión historiográfica intelectual y cultural, con la historia del periodismo, pero igualmente con la filosofía, la hermenéutica en un sentido más amplio, la filología, la tradición poética occidental, el análisis de ambientes de opinión y estilos, la comparación cultural entre el panteón alemán y el español a partir de vestigios impresos mexicanos, entre otros aspectos. De esa forma, además, se fue construyendo un protocolo de investigación que permitió el desarrollo de una tesis doctoral ahora en el último trayecto, donde se modificarón muchas de las formas de análisis, documentación, interpretación y problema de estudio, desde el horizonte intelectual, escolar y académico brindado por la realización de estos trabajos.

Un factor clave en este tiempo fue el acercamiento directo y personal con la profesora Esther Martínez Luna del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, con quien se logró construir un diálogo complementario a las exploraciones temáticas de estos ensayos. Además, gracias a ella fue posible conocer la inneludible vertiente de estudios del profesor José Checa Beltrán, respecto a la poética neoclásica, iniciada en 1737 con la de Luzán, en cuyo análisis existen una serie de elementos que al desconocerlos me hacían dar una interpretación oblicua y muchas veces desde horizontes interpretativos fuera de foco o no actualizados. En ese sentido, también fue importante el diálogo con la profesora Martínez Luna siempre que en el desarrollo del posgrado obtuve bibliografía especializada de su parte para complementar mis interpretaciones y procesos historiográficos sobre este tema, cuya perspectiva crítica ha sido de gran valor para mi desempeño y crecimiento escolar.

Otro factor importante en el cambio de orientación de mi investigación es el que deriva de la muerte de mi primer asesor de tesis y tutor a mi llegada al Colegio de Michoacán, el profesor Herón Pérez Martínez (2019†), lo cual me hizo quedar de asesorado con el profesor Carlos Herrejón Peredo, que implicó dar un vuelco y un giro a mis formas de interpretación, para ubicarme más en el terreno de la historia y los procesos de recepción de la obra y pensamiento de Luzán, frente a la interpretación más de orden literario que al inicio marcaba gran parte de mis inquietudes. En este sentido, el acompañamiento del profesor Herrejón ha sido valioso para descartar información, delimitar el tema, indagar rutas comparativas, pero también modificar mi estilo de escritura. Desde una formulación que me inclinaba más por una prosa densa que clara, en el transcurrir del posgrado conseguí identificar críticamente este defecto, al menos para los textos de carácter académico. Por ello, en mi intención de recopilar estos trabajos también puede observarse cambios de estilos, modificaciones en los modos argumentales, uso de fuentes (primarias y secundarias) en formas mucho más amplias, diversas y constructivas en los ejemplos de los ensayos de posgrado frente a la comparativa de los estudios personales de licenciatura.

En junio de 2020 presenté mi examen de grado de maestría en El Colegio de Michoacán A.C. con el documento “Hermenéutica, simbolismo y voz cultural de Ignacio de Luzán. Evidencias de su recepción americana y mexicana” contando con el jurado de los profesores de dicha institución, mi asesor, el profesor Herrejón, y el profesor del Centro de Estudios Históricos, Rafael Diego-Fernández Sotelo, además de la profesora Martínez Luna. El veredicto fue aprobación por unanimidad, pero el ejercicio, en medio del inicio de la pandemia de COVID-19, representó varios retos respecto al proceso de modificaciones para el trabajo doctoral. La dificultad de acotar, de no desbordarme en fuentes de información, de restringir el periodo de estudio, de delimitar las fuentes (primarias, secundarias y terciarias), representaron parte de los ejercicios académicos que implicaba la presentación de avances de investigación cada 6 meses desde ese momento. El propio proceso de la pandemia de COVID-19 me hizo implementar ciertos mecanismos ya no sólo de documentación y obtención de fuentes sino, sobre todo, de empleo de catálogos on line para averiguar qué tan presente se encuentra el legado escrito de Luzán en bibliotecas iberoamericanas y mexicanas. Estos resultados se presentan en mi tesis doctoral, como parte de mi aporte al conocimiento.

En el transcurso de estos años, entre el año 2000 y el 2022, han muerto o se han retirado gran parte de los especialistas y conocedores de la vida y obra de Ignacio de Luzán. En el terreno mexicano hay algunos pocos especialistas que saben y conocen fragmentos o elementos de su obra, particularmente tocante al estudio de la última literatura colonial novohispana y los primeros vestigios del periodismo mexicano. Pero en el desarrollo del posgrado logré presentar una conferencia combinando la interpretación sobre el neoclasicismo español y el romanticismo alemán. Por aquel año, de 2018, me preguntó un profesor de la audiencia, ¿qué relevancia tiene Luzán para la historia de México? La respuesta no es simple ni escueta, pero lo que sí es cierto es que Luzán fue una lectura en México que atraviesa todo el siglo XIX y está presente hasta la Antología del Centenario de 1910. Una de mis vertientes futuras de trabajo será ahondar en el proceso historiográfico decimonónico y del siglo XX sobre Luzán, sus lectores y conocedores. Pero en mi tesis doctoral logró demostrar por qué es importante Luzán para la cultura mexicana, aunque ya en estos ensayos hay atisbos de esa importancia: como una lectura de las élites cultas criollas que les servía para hacer poesía y para adentrarse en formas de conocimiento de la crítica e historia literarias, la filología, el pensamiento vanguardista del dieciocho español, entre otros aspectos. Pero, en este último caso, es mucho más clara la noticia historiográfica sobre otros pensadores españoles en Nueva España como Benito Jerónimo Feijoo, el padre Isla, Tomás de Iriarte, Melchor Gaspar de Jovellanos, entre los autores españoles más identificados, que el conocimiento de Luzán, al menos accesible a la comunidad académica más allá de instituciones centralizadas en la Ciudad de México como El Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Univeridad Autónoma Metropolitana, entre las principales.

Históricamente se ha negado el influjo neoclásico español en las excolonias americanas. Particularmente en el ejemplo de la historiografía literaria del siglo XX donde José Luis Martínez nos decía, todavía en 2010, que entre 1800 y 1835 había predominado un estilo más anclado en la colonia y raquíticamente neoclásico. La idea de un acoplamiento de los estilos, aún cuando funcione la de una sustitución de estilos y escuelas al estilo de Habermas, hace observable la utilidad de conocer, aunque sea superficialmente, a Luzán como un referente que se mueve en impresos periódicos en todo el siglo XIX. Pero, particularmente, porque fue una lectura de los primeros hombres de la modernidad nacional mexicana hasta antes de la tragedia de Texas y la subsecuente pérdida del norte de México. En esa medida, la obra de Luzán, en un tratamiento mucho más conventual, representaba una forma de literatura y cultura oficiales, que también fue objeto de crítica por el criollo Francisco Javier Alegre, quien pudo muy bien conocerlo en Nueva España antes de su exilio. De ese modo, la obra y las formas en las que se difunde esta cultura oficial (monárquica, regalista, reformista borbónica, temprano ilustrada y neoclásica) hace parte del conocimiento de las fuentes para elaborar, con matices, el problema maniqueo de sí hubo o no hubo ilustración en Nueva España, herencia de esta misma fórmula para el caso español. Por ello, Luzán representa a un hombre en el cual conviven un neoclasicismo (anclado en el pasado y la tradición) y una ilustración (anclada en la actualidad, la vanguardia científica y del pensamiento y el futuro).

Sin duda, los trabajos aquí expuestas permiten ubicar un proceso de investigación que va del conocimiento más general y uno más particular, como muestra de un proceso de especialización a partir de un autor y su obra. Pero también hace discernible los cambios que representan la oportunidad de mantener un perfil profesional y académico constante, desde una incursión en otros ámbitos y tareas académicos, para mostrar lo polifacético del trabajo humanista y científico social. Por lo tanto, se puede muy bien comprender con estos trabajos, la importancia de un nombre propio o nombre de autor, que permite su análisis y descomposición en su obra, pero también que permite problematizar un objeto de estudio en proceso de cambio y constancia, entre innovaciones y reiteraciones. En sí, susceptibles de asumirse como autoplagios, la difícil lectura iterativa no es más que una manera de familiarizarse con la obra y el autor. Pero, en esa medida, en un inicio se trababan de proyectos de lectura y planes de investigación, que gracias al ingreso del posgrado y con la facilidad de una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología fue posible desarrollar hasta alcanzar un trabajo doctoral con mayor complejidad, originalidad y evidencias. En este caso, por si fuera poco, al tratarse de una cultura escrita que se inscribe en las formas de libros de dominio público, se fue cosiguiendo la bibliografía especializada paulatinamente que no está en línea, para conformar un acervo personal para el estudio de Luzán en sus distintas vertientes.

Finalmente, hay que resaltar, que algunos elementos de estos ensayos tienen cabida en mi tesis doctoral, aunque con modificaciones y variaciones, no tanto como formas de autoplagio sino como recursos de construcciones elaboradas para el proceso doctoral. Sin duda, muchos de estos vestigios no tienen una forma tan profesional o seria, ni usan las más actuales fuentes bibliográficas, pero lo que sí es posible ver es que en estos escritos se fue encontrando una metodología propia, una serie de lecturas y autores tocantes al tema, entre algunos elementos necesarios para perfilar la tesis doctoral. En esa medida, si bien puede verse como autoplagio lo recurrente aquí y en mi tesis doctoral, la unidad de este libro no estaba prefigurada de antemano, como si lo estuvo la de mi tesis de doctorado, pero, también, este libro sirve como un propio proceso de metacognición y de socialización de ella. Por lo tanto, finalmente, si hay formas reutilizadas aquí de mi tesis doctoral, cuentan como elementos que se lograron disociar de algunos de estos textos, en tanto formas e islotes significativos para mi propio proceso de investigación. Sin embargo, al reunir estos textos y ensayos me interesa dar a la luz del público las formas instrumentales y de diálogo interpersonal con autores y obras para estudiar a Ignacio de Luzán en clave mexicana.

La invitación es a que se abra el tema a otras latitudes y discusiones, a otros horizontes, como parte de una necesaria regeneración de estudiosos luzanianos que den cuenta de eso que el profesor Carnero nos decía hace algunos ayeres, la versatilidad del perfil cultural y literario  de Luzán en la España de la primera mitad del siglo XVIII. Esta herencia, sin duda, hace parte de un patrimonio bibliográfico bicontinental, que en el caso novohispano-mexicano es estudiado en mi tesis doctoral. Pero la pérdida, jubilación y muerte de los especialistas en Luzán no dan un aspecto alagüeño a la investigación acerca de él. Sin duda, la principal motivación de este libro es difundir y dar a conocer el cómo se puede estudiar a Luzán bajo una inquietante premisa histórica: ¿fue leído Luzán en su tiempo histórico en Nueva España?

De esta manera, los trabajos aquí expuestos permiten un conocimiento sobre la vida y obra de Luzán, respecto a su legado escrito en el contexto español dieciochesco, que se extiende al contexto novohispano, problematizando la idea de tratarse de un legado americano también. Este tema ha sido sugerido en la tesis doctoral, pero ya desde aquí, en 2015, se planteaba esta dimensión del tema. Se pudo conseguir mostrar elementos de este corpus luzaniano u obras de escritas por Luzán, pero también aquellos elementos de un corpus crítico historiográfico luzanista o los estudios de crítica literaria e historiografía que atañen a la tradición académica sobre este autor. Habría, igualmente, que advertir la presencia de un corpus hemerográfico en el cual Luzán hace parte de noticias y proyetos editoriales periodísticos, en los ensayos aquí reunidos con los ejemplos del Diario de los literatos de España, el Memorial literaria, instructivo y curioso de la corte de Madrid, el propio ejemplo de las Gacetas de literatura de México y el Diario de México, el Diario del Gobierno, las Gazetas del gobierno de México, entre los principales ejemplos. Esta vertiente documental también ha sido trabajada en la tesis doctoral con mucha mayor precisión y detalle. De ese modo, estos tres conjuntos escritos dan cuenta de un proceso profundo y amplio de conocimientos sobre Ignacio de Luzán en su modalidad de autor y de sujeto de crítica literaria e historiográfica, componiendo los elementos de una tradición cultural tocante al neoclasicismo y la ilustración hispánicas.

Otra importante contribución ya presente en estas páginas es la del empleo de fuentes documentales (primarias y secundarias, principalmente) de tipo digital y en repositorios en línea. En esa medida, importa advertir que no todas las fuentes digitales son legítimas y muchas de ellas pueden dar lugar a equívocos. Pero sí es claro que el auge y proliferación de repositorios en línea con fuentes documentales válidas (Biblioteca Nacional de España, Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España, Hemeroteca Nacional Digital de México, Google Books/Play, Cervantes Virtual, Internet Archive, entre los principales) permiten procesos de investigación sólidos y complementarios a versiones que anteriores a la globalización y digitalidad hubieran representado esfuerzos simplemente inconcebibles. En ese tenor, los repositorios en línea permiten penetrar e incidir en la investigación académica y humanista en distintos niveles de profundidad, conocimiento y uso de recursos documentales, particularmente primarios, así como en poner en diálogo disciplinas particulares de las distintas ciencias humanas. Por consiguiente, las exploraciones en trabajo de biblioteca, hemeroteca y archivo digital requieren la construcción personal de un criterio de selección, compendio y utilización de tales documentos, para evitar el desbordamiento informativo, logrando componer, dentro de lo posible, conocimientos e interpretaciones innovadas, con un conocimiento de los antecedentes y estudios previos realizados sobre la materia que se desea trabajar, en este caso el perfil cultural y letrado de Ignacio de Luzán y sus posibles recepciones novohispanas, de inicio. Este proceso de documentación requiere igualmente de una lectura crítica, apoyada en conocimientos de historia de la lengua, filología, historia literaria, historia del libro, historia intelectual y cultural, de los procesos de lectura, comentario e injerencia de obras y autores, para ampliar los horizontes historiográficos y crítico-literarios derivados de la elección de temas y problemas de estudio.

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